El parqué
Estabilización
Andalucía brilla de una manera muy especial en su pronta primavera. Y más en el sur, con una luz incluso distinta y con una pizca de chovinismo, lo hace también Algeciras, superlativamente. Por su color, calidez, fiestas, tradiciones y de una manera más sosegada, con ese caminar incesante que aguarda un final deseado y ansiado como es la orilla de sus “semanas grandes”, ya sea carnaval, Semana Santa o Feria.
Para ello se acicala, moldea y prepara, cual pizpireta alcahueta, a la espera de esa relación pasional, la que sea, suya o vecina. La pre-Cuaresma y esa “pronta primavera”, regala bonitos momentos a la ciudad, sus esquinas, rincones y enclaves, casi siempre a luz de farola (con muy poca luz, por cierto, señor alcalde), en noches de hermandad y convivencia. Verdaderos regalos. Ésas son las noches de magia y afición en las cofradías.
En este 2024, si una calle en Algeciras está impregnada de todos esos aromas por encima del resto es, sin duda, Agustín Bálsamo. No porque un servidor viva allí, sino por la convergencia de multitud de hermandades que por diferentes circunstancias conviven y comparten itinerario de ensayos en esa collación.
La recién estrenada nueva Casa Hermandad del Nazareno, en dicha calle, pinta de morado las noches con la celeridad de ensayos de sus dos pasos; así como la propia Hermandad de la Borriquita, sita en la calle de Don Bosco, que también frecuenta el mismo recorrido. Con mismo trayecto final desde su almacén de enseres, repiten camino las corporaciones de Coronado de Espinas y Buena Muerte, cercana vecina en la Caridad. A todas luces, un punto neurálgico en el mapa cofrade algecireño que completa también la Hermandad de Columna, tanto con sus cuadrillas de Misterio, como de Palio.
Si tienen ganas de entrar en ambiente, de oler a incienso, ver un izquierdo a compás o una revirá sobre los pies, su esquina este año se encuentra en Av. Agustín Bálsamo. No sé si será sólo mi caso pero, cada vez que llego a casa, bien en coche o caminando y me cruzo con un ensayo, se me viene a la mente esa letrilla por bulerías del bueno de Antonio Carmona: “Ésta es la calle del arte/ la calle del remolino…”. Ya queda menos.
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